viernes, 6 de diciembre de 2013

El Antiguo Testamento, tratando al hombre como un "conjunto" psicofísico, une con frecuencia los sufrimientos morales con el dolor de determinadas partes del organismo: de los huesos, de los riñones, del hígado, de las vísceras, del corazón.

(Salvífici Doloris; Juán Pablo II.)

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